La bestia en la jungla

Para mí existen tres obras que prefiguran las novelas de Kafka. Se trata de Bartleby el escribiente, de Melville; Wakefield de Hawthorne y la bestia en la jungla de Henry James (Algunos incluirían el duelo de Conrad entre esos títulos) Considero que esta obra de James está entre las mejores de su autor. Explícitamente, la obra trata sobre la vida de John Marcher, ese hombre que aguarda que le suceda algo que cambie su vida, aunque nada en absoluto le pase. Y May Bartram, la abnegada mujer que espera con él sin revelarle su amor. El tema principal de esta novela corta es, bajo mi punto de vista, el amor contra el egoísmo. Podría decirse que es la cumbre del relato de corte psicológico. Marcher parece creerse destinado a algo sobrenatural, que nunca ocurre. Es con la muerte de May cuando se da cuenta de que ha perdido el amor de su vida, que la tuvo siempre a su lado pero él no se percató debido a su destino ejemplar y extramundano. James siempre se ha caracterizado por crear situaciones en vez de caracteres; situaciones ambiguas en las que se omite una información determinada para dejar al lector una interpretación equívoca. Así, en los papeles de Aspern, no sabemos ni siquiera si esos papeles llegan a existir. En otra vuelta de tuerca, no sabemos si los niños se comunican con los espectros, que a su vez pueden ser demonios.

James era amigo de Conrad, de Wells y fue padrino de casamiento de Kipling. También cultivó su amistad con Stevenson. Su padre seguía la doctrina de Swedenborg, y su hermano William James es junto con Peirce uno de los fundadores del pragmatismo. Las obras de Henry James no han envejecido. Oscar Wilde dijo que su tarea de escribir era a painful duty. Si bien es verdad que sus novelas pueden parecernos algo pesadas de leer, es el relato y la novela corta donde James muestra su inconfundible maestría.

Hace mucho tiempo que me di cuenta de que la literatura no está en un solo hombre, sino en la multiplicidad de ellos. Esos hombres son Wilde, Stevenson, Kipling, Conrad, Wells, Shelley, Coleridge, Wordsworth, Byron, Keats, Swinburne, Kafka, Faulkner, Proust, Joyce, y  un sinfín de nombres de los que ahora no quiero acordarme. Pero Henry James es el modernista por excelencia, el amigo de Flaubert y de Turgueniev que nos ha dejado obras imperecederas. Básteme citar el sentido del pasado, inconclusa; la princesa Casamassina; los papeles de Aspern; otra vuelta de tuerca; las bostonianas; la copa dorada; todas ellas de una lectura deleitable y gozosa. H.G Wells dijo de James, “sus catedrales son iglesias magníficamente decoradas, pero vacías de fieles” Con esto daba a entender que la forma prima sobre el fondo en sus libros.

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