Non ego nunc tristis uereor, mea Cynthia, Manis,
nec moror extremo debita fata rogo;
sed ne forte tuo careat mihi funus amore,
hic timor est ipsis durior exsequiis.
Non adeo leuiter nostris puer haesit ocellis,
ut meus oblito puluis amore uacet.
Illic Phylacides iucundae coniugis heros
non potuit caecis immemor esse locis,
sed cupidus falsis attingere gaudia palmis
Thessalus antiquam uenerat umbra domum.
Illic, quidquid ero, semper tua dicar imago:
traicit et fati litora magnus amor.
Illic formosae ueniant chorus heroinae,
quas dedit Argiuis Dardana praeda uiris;
quarum nulla tua fuerit mihi, Cynthia, forma
gratior, et (Tellus hoc, ita iusta, sinat)
quamuis te longae remorentur fata senectae,
cara tamen lacrimis ossa futura meis;
quae tu uiua mea possis sentire fauilla!
Tum mihi non ullo mors sit amara loco.
Quam uereor, ne te contempto, Cynthia, busto
abstrahat a nostro puluere iniquus Amor,
cogat et inuitam lacrimas siccare cadentis!
Flectitur assiduis certa puella minis.
Quare, dum licet, inter nos laetemur amantes:
non satis est ullo tempore longus amor
Traducción
No temo yo ahora, Cintia mía, los tristes Manes, ni me importa el destino debido a la postrera hoguera, pero que acaso mi funeral esté privado de tu amor, ese miedo es peor que la exequia misma. No tan superficialmente entró Cupido en mis ojos como para que mis cenizas estén libres de tu amor olvidado.
Allí, en los lugares sombríos, el héroe descendiente de Fílaco no pudo soportar el recuerdo de su amada esposa, sino que, deseoso de tocar a su amor con ilusorias manos, el tesalio había ido cual sombra a su antiguo hogar. Allí, sea lo que fuere, siempre seré tu espectro: un gran amor atraviesa incluso las riberas del destino. Allí lleguen a coro las hermosas heroínas, las que el botín de Troya entregó a los héroes griegos: ninguna de ellas me será, Cintia, más agradable que tu figura y (la justa Tierra así lo permita) aunque los hados te reserven una larga vejez, queridos sin embargo serán tus huesos a mis lágrimas.
¡Que esto mismo puedas tú sentir viva sobre mis cenizas! Entonces la muerte, donde quiera llegue, no me sería amarga. ¡Cuánto temo, Cintia, que, despreciada mi tumba, Amor cruel te separe de mis cenizas y te obligue a la fuerza a enjugar lágrimas que te brotan! También la joven fiel se doblega con continuas amenazas.
Por lo cual, mientras podamos, gocemos juntos de nuestro amor: el amor, dure lo que dure, nunca es demasiado largo.
Granada, a 10 de junio de 2026