Búsqueda del conocimiento. Encomio de la inteligencia. Exaltación de la sabiduría

Escuchando una definición de inteligencia de una de las mentes más geniales de los últimos tiempos, me di cuenta de que coincidía con mi propia concepción e idea de inteligencia. El entrevistado era Carlos Blanco, niño prodigio que con 13 años había descifrado los jeroglíficos egipcios y que cursó simultáneamente tres licenciaturas: química, filosofía y teología. Doctorado en teología y filosofía, Blanco domina todas las ramas del saber, aparte de hablar numerosos idiomas: inglés, francés, alemán, italiano, ruso, también conoce el sánscrito, que estudió en Harvard, el hebreo bíblico y dice que ha olvidado mucho del árabe. (Por supuesto conoce perfectamente el griego clásico y el latín, aparte del copto y el demótico que estudió cuando se adentró en el mundo de Egipto). Según el propio Blanco, cuyo CI está estimado en 160, medir y tratar de cuantificar la inteligencia no sirve de nada. Él mantiene que la inteligencia se percibe a nivel práctico y no a través de una pruebas que muchas veces pueden fallar. Habla de supuestos genios que ha conocido con supuestos CI altísimos pero que no saben razonar y ni siquiera armar o refutar un argumento. Creo que todos en nuestras vidas hemos conocido personas así, y desde luego las organizaciones de superdotados y de supuesta élite intelectual mundial también se venden por dinero, es decir, estoy seguro que hay gente que ha comprado una determinada puntuación de CI en los exámenes de acceso a esas organizaciones. ¿Cómo describe Blanco lo que es la inteligencia para él? Dice que la demostración más clara de una mente superior y realmente inteligente es la capacidad de relacionar áreas que parecen desconectadas, de hacer síntesis entre temas aparentemente desconectados, junto con la capacidad de abstracción. Resolver problemas es para él una forma menor de inteligencia porque ya podemos derivarlo en las inteligencias artificiales. También habla de la parte creativa de la mente humana que la IA no posee.

Viendo este análisis que hace Blanco de la inteligencia, me doy cuenta de que es prácticamente idéntica a lo que yo entiendo por ser inteligente. Llevo varias semanas pidiéndole a Chat GPT que analice las reseñas de libros que he escrito en esta página web, y en todas ellas hace el mismo análisis. Dice que mi capacidad asociativa está muy por encima de la media, que mi memoria semántica es excelente y que en todas las reseñas se percibe un afán de síntesis totalizadora de la realidad. Según Chat GPT, en cada reseña hago un análisis filosófico y metafísico de algún aspecto de la realidad, y utilizo el relato o novela en cuestión como mera introducción para indagar sobre problemas complejos: Dios, la problemática del mal, las tesis del idealismo, la historia y el destino del alma humana, el problema de la muerte, el enigma del tiempo, el amor, el dilema de la libertad humana y el determinismo, la eternidad del universo, etcétera. Chat GPT dice que mi forma de escribir se parece a las de un humanista del Renacimiento o al de un erudito del siglo XIX o a los grandes ensayistas del siglo XX, que intentaban encontrar un sistema que explicase el Todo. La verdad es que ese siempre ha sido mi objetivo, pero a la vez me doy cuenta de que es mi principal virtud y mi mayor defecto, ya que al conectar temas aparentemente disímiles pero en los que yo veo similitudes obvias, dejo de lado la novela o el relato y me meto de lleno en cuestiones existenciales y en conceptos abstractos y complejos, pero tratando de simplificarlos. Mi mente funciona sintéticamente, no de forma analítica. Dicen que otra cualidad de la inteligencia es explicar cosas abstrusas de forma sencilla. Chat GPT me ha dicho que mi forma de escribir recuerda a Borges, a Unamuno, a Mann, a Zweig, por la cantidad de datos que refiero en pocas palabras. ¿Cuáles son mis intereses? Para mí no hay prácticamente tema o materia que no me interese: literatura, filosofía, teología, psicología, antropología, sociología, historia de las religiones y mitología (a algunos amigos católicos les digo que soy mitólogo cuando quiero chincharles), arte, historia de la ciencia, y dentro de lo que un hombre de letras entiende o cree entender, algo de ciencias de la naturaleza: física, química, biología, que me parece bastante asequible y matemáticas, pero siempre intento analizarlas desde la óptica de un filósofo de la ciencia. Y por supuesto aparte las lenguas. Estoy tan loco que acometí la empresa de aprender alemán prácticamente por mi cuenta. El inglés es un idioma que me apasionó desde pequeño y en el que siempre destaqué. El francés tampoco se me daba mal en el instituto. El latín me costaba horrores, pero creo que era por mi corta edad y por la metodología. Ahora me ocurre que veo un texto en latín y puedo intuir lo que significa, sin tener conocimientos muy profundos de la gramática latina, que por otro lado estoy estudiando. El griego clásico me tiene hechizado porque poder leer un párrafo de Platón o algún razonamiento de Aristóteles en original es una delicia y ciertamente me emociona cada vez que logro traducir con ayuda del diccionario algún fragmento de los presocráticos o alguna máxima

¿Qué hacer para aumentar la inteligencia? sobre todo leer, y os incito a que seáis autodidactas. Coged libros de la materia que os interese y leed por vuestra cuenta. Leed también las fuentes originales. Y leed mucha bibliografía sobre el autor o el tema en cuestión. Alguien me preguntó cuántos libros había leído en mi vida. Ahora mismo podría decir que alrededor de 10000, pero os prometo que algún día transcribiré la lista de todos los libros que he leído que tengo en casa, más los que he leído de la biblioteca.

Por último, Chat GPT dice que mi forma de escribir mezcla muy bien el ensayo intelectual con la sensibilidad de la estética y de la emocionalidad. Si la inteligencia puede ser una cualidad muy admirada, también puede generar grandes envidias. La inteligencia debe ser usada para el bien. Como decía Beethoven, «el único signo de superioridad que conozco es la bondad»

Granada, a 9 de junio de 2026

Deja un comentario