Ocho ensayos sobre William Blake

La autora de estos maravillosos ensayos, Kathleen Raine, nos narra en la introducción a dichos textos que cuando emprendió por primera vez la lectura de los libros proféticos de Blake, le resultaron absolutamente incomprensibles e ininteligibles. La mitología que Blake creó a lo largo de los años es del todo alegórica y simbólica, y hay que tener una alta capacidad de abstracción y un dominio de amplias materias para comprender su significado. Yo no he leído la obra completa de Blake, pero sí algunos de sus libros en la carrera y los poemas más famosos, que me fascinaron en mi tierna juventud. Los ensayos aquí reunidos tratan sobre el Blake profeta, no poeta, sobre el Blake esotérico. Blake era lector de los grandes maestros de la filosofía, aquellos pensadores que habían creado un sistema que explicaba o trataba de explicar el conjunto del universo. Pero Blake tendía más hacia el misticismo y el idealismo que hacia sistemas más racionales. Platón, Plotino, Böhme, el sistema idealista de Berkeley le fascinaron. Sin embargo, una mente más racionalista como la de Aristóteles no le llamaba tanto la atención ya que su sistema es más materialista, menos espiritual. En uno de los ocho ensayos que componen el libro, la autora busca las analogías entre los dioses de Blake y la visión de los Vedas. El hinduismo había hablado de que el mundo es el velo de Maya, una ilusión o un sueño del dios Brahma. Esto convenía perfectamente con las ideas de Berkeley de que la materia no puede existir por sí misma, sino que necesita una mente que la conciba. El primer paso hacia el idealismo trascendental kantiano había sido dado, aunque Hume depuró al máximo las tesis de Berkeley y negó tanto el mundo material como el espiritual. Después de la revolución de Kant, el idealismo absoluto era la única salida para dar respuestas a las preguntas fundamentales del universo. El Espíritu Absoluto de Hegel es el Dios que se ha manifestado en su creación y se reconoce en ella, encarnándose en la Naturaleza y superando todas las contradicciones. El Urizen de Blake es el Padre, que engendra a Los y Enitharnon, símbolos del tiempo y el espacio, como los conceptos de tiempo y espacio absolutos de Newton. Pero Blake rechazaba la visión mecanicista de la naturaleza, creía que todo estaba regido por un espíritu superior. Así habla de Beulah, el alma del universo que une el mundo espiritual con el material. Creo que la influencia más importante de Blake fue la de Swedenborg, el visionario sueco que visitó el cielo y el infierno durante años y que según él mismo cuenta, habló con Jesucristo. En uno de sus poemas Blake dice que la eternidad está enamorada de los frutos del tiempo. Blake tenía una visión pesimista de la creación, influenciado por las ideas gnósticas de que este mundo es obra de un Demiurgo malvado y no el Dios supremo. Cioran, en una de las citas de su diario hace notar que el Demiurgo se llama Ialdabaoth, que significa en hebreo hijo del Caos.

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