La experiencia literaria y otros ensayos

Es este un libro de un sabio y un erudito. La obra de Alfonso Reyes es fundamentalmente desconocida para el gran público, aunque se trata de uno de los escritores más importantes de Hispanoamérica del siglo XX. Este mexicano tenía el apodo del regiomontano universal, debido a que sus intereses eran cosmopolitas. Desde temprano destacó en el estudio de las letras. Estuvo una temporada en España, donde se codeó con los máximos intelectuales de la época: conoció a Eugenio d´Ors, a Ortega y Gasset, a Unamuno, a Azorín, fue discípulo de Menéndez Pidal en el centro de estudios históricos, también fue amigo de Valle-Inclán, también conoció a Juan Ramón Jiménez, por lo que se puede decir que tuvo trato con prácticamente la totalidad de los escritores de la generación del 98. Su obra crítica y ensayística de alguna manera se anticipó a los trabajos de los miembros de la generación del 27. El trescientos aniversario de la muerte de Góngora fue el acontecimiento que dio lugar al nacimiento de esta generación. Diez años antes, Reyes había establecido la conexión existente entre la poesía de Mallarmé y la de Góngora. Ya de vuelta en México, fue enviado como embajador de su país a Brasil y Argentina. En Argentina establecería una íntima amistad con Borges, que lo consideraba su maestro y el mayor prosista en lengua española de cualquier época. Reyes dijo que Groussac fue quien la había enseñado a escribir, pero según la opinión de Borges, Reyes es muy superior a Groussac. El encuentro entre los dos genios se debió a la amistad que los dos tenían en común con Pedro Henríquez Ureña. Los intereses de Reyes eran universales y no exclusivamente circunscritos a México. Tradujo los nueve primeros libros de la Ilíada, en la que está considerada por expertos traductores la mejor traducción que hay en español. También tradujo a Chejov del ruso. En poco tiempo aprendió inglés y tradujo a clásicos de esa literatura como Stevenson, su querido Chesterton o la famosa novela de Sterne, vida y opiniones del caballero Tristam Shandy. También dominaba el francés, pues estuvo residiendo en ese país durante algún tiempo, y conocía bien su literatura. En una anécdota personal, Reyes llega a decir que tenía telepatía con Borges, pues una vez estaba pensando en pedirle un libro prestado y al poco tiempo Borges le dejó el mencionado libro de Matthew Arnold. El libro la experiencia literaria y otros ensayos trata principalmente del conocimiento que tenía de la literatura española. Así nos habla de la obra de Espronceda, de Apolo y la literatura, hay unos fragmentos de las jitanjáforas. En una entrevista, Borges dijo que si tuviese que elegir un libro argentino, sería Facundo de Sarmiento, y su tuviera que elegir otra obra extranjera en lengua castellana sería la obra de Reyes. Se podría decir que Borges tuvo entonces tres maestros y no dos, como se suele creer: Aparte de Rafael Cansinos-Assens y Macedonio Fernández, Alfonso Reyes Ochoa. Reyes dijo cuando leyó el Aleph de Borges que se había reconciliado con la lengua española. Creo que Reyes consideraba a Borges el mayor escritor hispanoamericano. A la muerte de Reyes, Borges compuso un poema In Memoriam, en el que dice que la providencia “nos dio a algunos el sector o el arco, pero a ti la total circunferencia.” El círculo es símbolo de perfección en la Grecia clásica. Con esto Borges quiso expresar que la prosa de Reyes era perfecta. Reyes fue nominado cinco veces al Nobel, pero no consiguió el premio.

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