Breve historia de la generación del 27

Este pequeño libro pretende ser una introducción al estudio de una de las generaciones que más artistas dio y de un movimiento que tuvo lugar principalmente durante los años de la segunda república española. Después de los desastres del 98, Unamuno, Machado, Baroja y Azorín principalmente, dejaron paso a esta nueva pléyade de escritores que se constituyó en 1927 con el aniversario del tricentenario de la muerte del gran poeta y dramaturgo español, don Luis de Góngora. Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Luis Cernuda y Federico García Lorca. Cada uno de estos escritores tiene su peculiar modo de ver las cosas y de percibir la realidad de su tiempo. García Lorca fue asesinado en el 36 durante la guerra civil española. El resto de escritores tuvo que irse de España tras la guerra, con la excepción de Gerardo Diego, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre. Gerardo Diego defendió al bando nacional durante la contienda. Vicente Aleixandre recibiría en 1977 el premio Nobel de literatura, uno de los pocos escritores españoles junto con Juan Ramón Jiménez, que de algún modo fue el maestro no nombrado de todos estos escritores. Cernuda daría clases en el extranjero, traduciendo las obras de Hölderlin del alemán. Jorge Guillén y Pedro Salinas tienen una visión materialista de la poesía y un cierto pesimismo sobre la condición humana, como también la tenía Aleixandre. En la sombra del paraíso, este nos habla de la condición edénica del ser humano en la edad de oro, cuando todo era felicidad y dicha. Dámaso Alonso le pregunta a Dios cómo es posible que Madrid sobreviva con un millón de muertos a sus espaldas tras la guerra civil, con lo que se cuestiona el eterno problema del mal en el mundo y el de la existencia de un Dios bondadoso que rige los destinos de los hombres. La cruda realidad parece conducir al ateísmo. ¿Por qué Dios ha creado un mundo tan defectuoso, pudiendo haberlo creado sin sufrimiento ni dolor? Acaso Dios no es bueno, sino un malévolo demiurgo que se jacta con el terrible sufrimiento de las víctimas que ha creado. Platón puso la esencia del mal en la existencia de la materia, que era el origen del desorden y que Dios no podía eliminar. Giordano Bruno defendía que la materia es excelsa y divina y una parte de Dios. La pregunta sigue sin respuesta, aun incluso después de la teodicea de Leibniz y de los pensamientos del cardenal Newman. El más representativo de todos los escritores fue sin duda Lorca, maestro de la poesía y también autor de teatro, que se formó con sus compañeros en la residencia de estudiantes. Cabe destacar también el papel que tuvieron las mujeres en este movimiento, como las sin sombrero, que eran las intelectuales de la época y que tuvieron una considerable influencia con su estilo formal. María Zambrano es el caso más representativo, mujer, filósofa, discípula de Ortega y Gasset, que tanto influyó en la generación del 27 con su Revista de Occidente y sus ensayos filosóficos.

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