Disputaciones metafísicas

La pregunta por quién es el mayor filósofo español se divide principalmente en dos candidatos: Unamuno y Ortega y Gasset. Muchos han olvidado a Menéndez Pelayo, hombre erudito de cultura enciclopédica. Muy pocos saben que el mayor filósofo español es el padre Suárez, cumbre de la escolástica renacentista y compilador de la mayor obra sobre filosofía hasta la época: las disputaciones metafísicas. En ellas Suárez es claro precursor de problemas que se debatirán durante toda la época moderna y el romanticismo, hasta culminar en Heidegger. Así, el pensador alemán dice que Suárez es el mayor filósofo que se pregunta la diferencia entre la esencia y la existencia. Para Suárez, la esencia es la mera aptitud para existir, todo aquello que no se contradice en su lógica interna y que por lo tanto es posible. Sabemos bien la influencia que esta doctrina tendrá en un pensador de la talla de Leibniz, que sostendrá que las esencias pugnan todas por existir, y en esa lucha nace la serie de composibles, aquellos posibles que no se excluyen mutuamente por contradicción. El gran deudor de Suárez será Descartes, cuyas lecturas en la Flèche estaban llenas de escolástica medieval y renacentista. La tesis del genio maligno, que es en realidad Dios, que en su omnipotencia puede engañarnos, está tomada de Suárez. La distinción de las ideas se basa en la potencia absoluta Dei, es decir, que Dios, en su omnipotencia, puede separar cualquier cosa de otra. Este modo de pensar llevará a Hume a negar la causalidad y a hacer de ella una sucesión invariable o conjunción constante, como la denomina el filósofo escocés. El libro es un compendio de las disputaciones más importantes y de las discusiones de la época en cuanto a teología y filosofía. Se puede decir que Suárez es el padre de la ontología, al dividir el ente en finito e infinito, Dios y sus criaturas. El estudio del ser en cuanto al ser es el que trata la primera disputación. El estudio de los modos llegará hasta Spinoza y su famosa sustancia infinita. Si Suárez es un excelente metafísico, no deja de ser a la vez un excelente teólogo. Intervino en la disputa de auxiliis, tomando una posición cercana a la de Luis de Molina y su ciencia media, frente a la presciencia divina que defendían los dominicos como Domingo Bañez, que negaban toda libertad humana y los asociaba a los movimientos calvinistas y luteranos de la época. Suárez, uno de los padres de la contrarreforma, trató de salvar la omnisciencia de Dios y su poder como motor agente con las acciones humanas y las causas segundas, que cooperan con la necesidad de la causa primera.

Suárez murió en 1617. Por aquellos años Descartes estaba formándose con los jesuitas. La obra de Suárez repercute en el padre del idealismo, en Spinoza, en Leibniz, y llega hasta Hegel e incluso penetra en los pensamientos de Heidegger.

Unamuno y Ortega fueron grandes filósofos, pero ninguno de los dos compiló un sistema de metafísica tan bien entramado como el que realizó Francisco Suárez, doctor eximio.

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