Física y metafísica del espacio y el tiempo

Aristóteles dice en su metafísica que todo el conocimiento nace del asombro. Asombro por descubrir el ser, el ser en el tiempo, el ser en el espacio, el ser en la materia y el ser eterno. Este libro trata sobre los conceptos de espacio y tiempo vistos desde una óptica filosófica y científica. Es ante todo un desarrollo de los conceptos de espacio y tiempo desde el punto de visto de la ciencia, con un poco de historia de la filosofía para hacer más amena la lectura. Los antiguos medían el tiempo de forma cíclica, como bien demostró en su tiempo el historiador de las ideas y las creencias religiosas Mircea Eliade. Para ellos el concepto de tiempo lineal es absurdo y sin sentido. Todo tiene un principio y un fin, del que vuelve a nacer todo, como sucede con los días y las noches y las estaciones. Pitágoras enseñó la doctrina del eterno retorno, idea esta retomada por los estoicos, y luego por Hume, por Blanqui y por Nietzsche. Platón habló del gran año, el tiempo que tardaban los planetas en girar sobre su órbita, que estaba calculado en unos 12000 años. Para Platón el tiempo es la imagen móvil de la eternidad, mientras que el espacio es eterno y supone un prerrequisito de la existencia de las cosas. Para Aristóteles, en cambio, el lugar es la superficie del cuerpo continente, mientras que el tiempo es la medida del movimiento, según el antes y el después. Estas concepciones regirían durante siglos hasta la llegada del tiempo y el espacio absolutos de Newton como marcos de referencia. Leibniz argumentaba que tiempo y espacio son relativos, adelantándose a la relatividad de Einstein en unos 200 años. Con la teoría de la relatividad, todo cambió. El universo dejaba de ser infinito para convertirse en una esfera finita pero ilimitada, aunque estática. Para eso Einstein postuló la constante cosmológica, el mayor error de su vida según sus propias palabras. Pero nuestra concepción lineal del tiempo que fluye del pasado al futuro es sólo una cuestión de probabilidad y estadística. En la mecánica cuántica, el observador influye sobre la realidad que percibe. El tiempo va del pasado al futuro por la entropía, que tiende a aumentar en el universo. Así, la probabilidad de que un cristal roto vuelva a recomponerse en sus partes es hartamente improbable, pero no imposible. Con las ecuaciones de Einstein podemos viajar en el tiempo, al menos como mera posibilidad. Se ha postulado la existencia de partículas que viajan más rápido que la luz, los taquiones, pero esto da lugar a una serie de paradojas de difícil resolución. El espacio- tiempo de Einstein existe en el espacio de Riemann, de infinitas dimensiones, y hace que la gravedad curve el espacio-tiempo. Con los agujeros de gusano podrían crearse atajos para viajar entre universos paralelos, por lo que el viaje temporal parece factible. Por el contrario, en los agujeros negros, la gravedad es tan alta que nada puede escapar de ella, ni siquiera la luz.

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