El mundo físico a finales de la Antigüedad

El autor de este ensayo, Samuel Sambursky, fue un físico alemán nacido en la ciudad de Königsberg, famosa por ser también la ciudad que vio nacer a Kant. Posteriormente Sambursky se trasladó a Palestina y una vez fundado el estado de Israel se hizo ciudadano israelí. Se especializó en la física de los griegos y en los pensadores de la antigüedad. Este libro es un resumen de las doctrinas físicas y filosóficas desde Platón y Aristóteles hasta los pensadores del siglo VI después de Cristo. Esto hace que el campo de estudio sea de unos mil años. Los conceptos fundamentales analizados en el libro son el tiempo y el espacio, así como la materia. El tiempo es según Platón “la imagen móvil de la eternidad” y se generó con el origen de los cielos. Para Aristóteles, el mundo es eterno. El Estagirita da una definición del tiempo que ha sido analizada por toda la filosofía posterior. El tiempo es “el número del movimiento según el antes y el después” No puede existir movimiento sin tiempo ni tiempo sin movimiento. Así, el tiempo es también la medida del reposo. Su tesis es relacional. El tiempo no podría existir sin un alma que numerase, por lo que Aristóteles postula la existencia del tiempo subjetivo, psicológico. El ahora es lo que separa el pasado del futuro y actúa como límite. Un poco más tarde Estratón dará una concepción absoluta del tiempo, en la que se distingue el fluir del tiempo con los cambios de las cosas. Aunque no hubiese cambios, el tiempo seguiría fluyendo igualmente. Esto nos recuerda la tesis del tiempo absoluto de Newton, que fluye uniformemente sin relación con nada externo. Plotino volverá a la tesis subjetivista, aunque critica a Aristóteles por haber asociado el tiempo al movimiento. Para Plotino el tiempo es la vida sucesiva del alma y Schopenhauer dijo que fue el iniciador del idealismo tal y como se llegó a conocer posteriormente en el siglo XIX. Teofrasto da una definición relacional del concepto de espacio. Para él, el espacio consiste en la posición y el orden de los cuerpos relativos. Esta definición la enlazamos sin ningún problema con la que dio Leibniz en su disputa con Clarke, acerca del espacio absoluto. Para Leibniz, el espacio es tan sólo el orden de coexistencias, y sin cuerpos, es imposible que exista el espacio. Para Clarke, el espacio es indivisible y anterior a los cuerpos, es como un receptáculo donde los cuerpos habitan. En esto se parece a la definición que da Platón en el Timeo. Aristóteles define el lugar como “límite del cuerpo continente” por lo que donde no hay cuerpo no existe lugar. Se trata de una definición relacional como la de Leibniz, aunque un poco más compleja. La materia es estudiada tanto desde el punto de vista de Demócrito y Epicuro como desde Platón y los neoplatónicos. Unos defienden la idea de átomos y otros los de figuras geométricas

 

La parte de la mecánica celeste y la física sublunar puede ser omitida sin mayor pérdida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s