Alicia en el país de las maravillas

Lewis Carroll, el autor de esta obra calificada como clásico de la literatura inglesa, era lógico y matemático además de escritor Alicia en el país de las maravillas es tan sólo el resultado de una petición de una niña, Alice Liddle, que le pidió que escribiera en forma de historia el cuento que le había contado. Aquí algunos críticos han querido ver los posibles deseos de índole sexual por parte del autor hacia la niña, o lo que es lo mismo, que éste tenía pensamientos pederastas. La obra gozó de tremenda popularidad nada más aparecer. Hay una segunda parte, menos conocida, titulada a través del espejo y lo que Alicia encontró allí.

 

El libro está encuadrado dentro de lo que podíamos denominar literatura fantástica, y aunque se trata de un libro para niños, también tiene un mensaje para los adultos. Lewis Carroll habla de una serie de clases imposibles. En el libro percibimos que lo imposible puede hacerse realidad. Alicia se encuentra junto a su hermana cuando aparece un conejo blanco, mirando su reloj porque llega tarde a un encuentro. Alicia decide seguirlo y cae por una madriguera, donde llega a un nuevo mundo de ilusión y fantasía. Alicia bebe de una botella con una etiqueta que dice bébeme y se hace cada vez más pequeña hasta alcanzar los 25 centímetros de estatura. Comiendo un pastel que dice cómeme espera alcanzar su estatura original. Alicia crece más de tres metros. Alicia se choca con el techo de la habitación y no puede entrar por la puerta que deseaba. Empieza a llorar e inunda la habitación de un mar de lágrimas. Se encuentra con un ratón que la guiará hasta la orilla. Alicia también ve a otros animales nadando en el mar que ella ha creado: un pato, un dodo, un aguilucho y un loro. Se suceden toda una serie de paradojas lógicas y Alicia vuelve a ver al conejo blanco, que la confunde con su criada Mary Ann. Alicia finge ser su criada y le busca su abanico. Después de volver a crecer desmesuradamente los animales deciden prenderle fuego a la casa donde está alojada, pero Alicia vuelve a disminuir de tamaño al comer algunos panecillos mágicos. Llega a un bosque y se encuentra con una seta gigante. Allí se encuentra con una oruga que le pregunta sobre su identidad, pero Alicia no sabe qué responderle, pues al haber cambiado de tamaño varias veces, duda de quién es. Finalmente corta dos trozos de seta para alcanzar la estatura adecuada. Luego Alicia se encuentra con personajes entrañables como la reina de corazones, que juega al croquet. También conoce al sombrerero y la liebre de marzo. También aparece el gato de Cheshire, que deja su sonrisa mientras el gato desaparece. Esto hace referencia a cómo puede subsistir un accidente sin sustancia.

 

Muchas aventuras más vive Alicia, pero dejaré que sea el lector el que las descubra. Al final, todo resulta ser un sueño de la protagonista. Como Descartes, que puso en duda el mundo objetivo hasta llegar a la veracidad de que Dios no nos engaña; como Kant, que supuso que todo el mundo objetivo que percibimos es fruto de nuestra conciencia y su funcionamiento; como Berkeley, que pensó que el universo entero es una percepción divina o como los hindúes, que hacen del mundo un caos onírico sostenido por el atman y en última instancia por Brahma; como Unamuno, que hizo de Augusto Pérez un ente de ficción, Alicia es tan sólo el recuerdo de lo que los lectores han sentido mientras leían su historia, sin más realidad que la de ser pensada o sentida por el lector.

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