Filosofía del arte

Este libro de Schelling es la obra más vasta sobre estética escrita por un filósofo del siglo XIX. Se trata de las conferencias que dio en la universidad de Jena en el curso 1802-1803. Su nombre estaba asociado a la tríada Fichte, Hegel y el propio Schelling, considerados los tres representantes más importantes del idealismo alemán. La sombra de Goethe y Schiller era alargada y todavía se hacía notar en el pensamiento de estos autores. Aún quedaba Hölderlin, tal vez el mayor poeta en lengua alemana con la excepción de Goethe. Novalis y los hermanos Schlegel también aportaron su grano de arena a los cimientos del romanticismo. Al final de su carrera, el rey Federico Guillermo IV de Prusia lo llamó para que se hiciese cargo de la universidad de Berlín, donde Hegel había hecho estragos con su pensamiento. Allí tuvo como alumnos destacados a Bakunin, Engels, Feuerbach y Kierkegaard.

 

El pensamiento de Schelling se basa en la existencia de un absoluto, que se manifiesta en distintos órdenes. Las cosas finitas sólo son imperfectas desde su perspectiva vista desde la órbita temporal, donde todo se desvanece y se desintegra. Ya Platón, influenciado por la visión de Cratilo, había visto que el mundo de los fenómenos es mero nacer y morir. En la eternidad todo es estable. Schelling acude a los arquetipos eternos, denominados potencias, que son el reflejo de las ideas. El absoluto primero se manifiesta en lo subjetivo, en la conciencia. Inmediatamente se exterioriza en la naturaleza, lo meramente objetivo. De la síntesis de estos dos momentos nace la identidad del absoluto, donde lo ideal y lo real se expresan de la misma manera. La belleza reside en la eternidad, sustraída del tiempo y del cambio y que por lo tanto es absolutamente verdadera. El arte es una síntesis del saber y del actuar, una mezcla de libertad y necesidad. El arte refleja lo absoluto, que es Dios, en sus ideas o arquetipos, y en este sentido la mitología es el contenido del arte. Schelling distingue las bellas artes en pintura, escultura y arquitectura, para pasar después a analizar la literatura y la música. La pintura corresponde a la potencia ideal de la naturaleza, con la luz, el claroscuro y el colorido como estados finales. La plástica se divide en arquitectura, que es música congelada, según la definición que ya diera Goethe, bajorrelieve y escultura.

 

La música es el universo de la forma. La literatura se divide en epopeya y poesía, así como novela. Schelling estudia las obras de los clásicos griegos, Esquilo, Sófocles y Eurípides para luego pasar al estudio de la literatura moderna. Shakespeare es el símbolo supremo de la tragedia moderna, pues estudia todas las emociones del alma humana en sus diferentes obras. En Alemania se tiene en consideración la obra de Klopstock y sobre todo de Goethe y su Fausto. Dante es un género en sí mismo con su Divina Comedia. Ariosto y Tasso son dos buenos ejemplos de poetas épicos, como Milton con su paraíso perdido.

 

Este libro ha estado en la discusión filosófica del arte desde su aparición, sobre todo en el siglo XX, interesando a autores tan dispares como Lukács, Heidegger, Adorno, Pareyson o Bürger.

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