La esencia de la religión

En esta breve obra, Feuerbach corrobora lo que ya había defendido en la esencia del cristianismo, su obra cumbre. Que Dios es una creación del hombre, y la religión una consecuencia de la fantasía y la imaginación humanas. Feuerbach es el padre de la antropología filosófica. En un principio siguió las tesis de Hegel, pero pronto se distanciaría de su maestro mediante una crítica que se basa en dos ejes: la concepción antropológica de toda religión, y la crítica materialista de todo pensamiento. Para Hegel, el Espíritu se manifiesta en el universo a través de un movimiento dialéctico en el que se sintetizan las infinitas contradicciones de la realidad. Dios toma conciencia de sí mismo en la Naturaleza y finalmente en la conciencia humana. Por eso Hegel llega a decir que el hombre es la autoconsciencia de Dios. Para Feuerbach, todos los atributos que utilizamos para designar a Dios han sido sacados de un único lugar: la naturaleza. El miedo y el temor a la muerte surgen como desconocimiento de las causas naturales. El politeísmo surge a causa del animismo, término que Tylor y luego Frazer emplearán en sus tratados antropológicos. Dios es el resultado de la enajenación de los atributos del hombre, que una vez que los coloca en un Ser superior, lo convierte en autónomo y autosubsistente. El hombre es finito. Dios es infinito. El hombre es temporal. Dios es eterno. El hombre es limitado. Dios es omnipotente. El hombre es malvado. Dios es bueno. Así Dios es tan sólo una ficción de los deseos humanos de inmortalidad. También los dioses griegos eran inmortales y siempre felices. La esencia de la religión se encuentra por lo tanto en el corazón del hombre. Feuerbach afirma que tres grandes pensamientos ocuparon su vida. El primero fue Dios; el segundo la razón y el tercero y último el hombre.

 

El ateísmo ha tenido una historia larga en la historia de la filosofía. Sócrates fue tildado de ateo por no creer en los dioses griegos. Protágoras afirmó que no sabía si los dioses existían o no, y que esa cuestión era demasiado compleja de resolver en la brevedad de la vida humana. Lucilio Vanini fue acusado de ateo por creer en la eternidad de la materia y la fuerza que penetra el universo. Ya en el siglo XVII, Spinoza también fue acusado de ser ateo por defender que Dios es una sustancia infinita, que consta de infinitos atributos en infinitos modos. Feuerbach fue el primero en sostener un ateísmo desde el punto de vista de la antropología. Su visión influiría mucho en las ideas de Marx, que sin embargo sostiene que la solución a la religión está en la rebelión de las masas. Schopenhauer admiraba la obra de Feuerbach, aunque lo tachó de burdo materialista. Nietzsche proseguiría el pensamiento de Feuerbach en sus escritos sobre Dios, el alma y la supuesta inmortalidad personal que la religión cristiana predicaba.

 

Feuerbach dijo:” la religión es la reflexión, el reflejo de la esencia humana en sí misma”. Asumamos la actualidad de este pensamiento.

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