Qué es el budismo

De todas las religiones que pueblan el orbe, tal vez la más humana sea el budismo. Esto se debe a que la salvación es realizada por un hombre de carne y hueso, como nosotros. Borges hace gala como siempre de su inigualable erudición para sumergirnos en los orígenes de la religión que profesan más de 500 millones de personas en todo el mundo.

Gautama Buda vive recluido en su palacio, ajeno a los males del mundo. Vive una vida de pasión y voluptuosidad. Con 29 años, y ya siendo padre de un hijo, Gautama abandona una mañana el palacio de su padre para dar un paseo. Entonces ve a un hombre encorvado, y le pregunta a su cochero qué clase de hombre es ese. Éste le responde que es un viejo y que nadie está a salvo de la vejez. Acto seguido ve a un hombre lleno de pústulas, y Gautama desea saber qué clase de hombre es ese. El cochero le responde que es un enfermo y que nadie está a salvo de la enfermedad. Finalmente ve a un hombre inmóvil dentro de un féretro. Le pregunta a su cochero qué clase de hombre es ese y éste le responde que es un muerto. Nadie escapa de la muerte y este es el destino de todos los hombres. Cuando Gautama ve a un monje que no tiene miedo ni de la vida ni de la muerte, entonces ha encontrado el camino. Decide abandonar el palacio paterno y buscar la liberación. La leyenda del Buda dice que alcanzó el estado de Nirvana después de seguir la senda media y  el óctuple sendero. La finalidad del budismo es librarse del sufrimiento, y esto se consigue con la cesación del deseo. Borges ahonda en particular en las fuentes brahmánicas en las que se basa el budismo. El hinduismo advaita, tal vez el más popular, sostiene que el atman (alma) y Dios (Brahman) son uno y el mismo. El sistema Samkhya defiende la existencia eterna de dos elementos, la prakriti, la materia, y purusha, el espíritu. El hinduismo es idealista en casi todas sus vertientes. El sujeto percibe y crea el objeto mediante un acto de conciencia. El universo es el sueño de Brahman que se aniquila cada 4320 millones de años. En el budismo se predica un sueño sin soñador, pues el budismo niega que haya algo permanente en el universo, todo es condicionado. Afirmar la personalidad es una de las mayores herejías del budismo. Hume define el yo como una serie de percepciones que se suceden unas a otras con increíble rapidez. Schopenhauer y Berkeley afirman la teoría de que el mundo fenoménico es un sueño.

 

El budismo admita la reencarnación o transmigración del alma como algo axiomático. Según el karma, el fruto de las acciones en vidas pasadas, encarnamos en uno u otro reino. Pitágoras afirmó la tesis de la metempsicosis. Platón sostuvo la posibilidad de la transmigración. Los galos creían que el alma habitaba toda clase de cuerpos. Hume declaró que la metempsicosis es el único argumento con el que se puede sostener la inmortalidad del alma, que sería ingénita. Schopenhauer habla de la Voluntad que se encarna en todos los seres.

 

El Nirvana es la aniquilación de la personalidad, tiene un tono nihilista. Se dice que cuando Buda alcanzó la iluminación había descubierto al arquitecto, que nunca más construiría la casa

 

Borges hace gala de todos sus conocimientos sobre religión y literatura en este pequeño ensayo, por lo que recomiendo encarecidamente su lectura a todos aquellos que estén interesados en adentrarse en la religión budista.

 

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