La condición humana

Esta novela de André Malraux está considerada, según los críticos, como una obra maestra. En palabras del premio Nobel Mario Vargas Llosa, debe entrar en el olimpo de las novelas, como las que escribieron Proust, Kafka, Joyce, Faulkner o Thomas Mann. He tardado tres días en leerla. Debo confesar que me parece una buena novela, pero no puedo estar de acuerdo con que sea una obra maestra. Tal vez porque el argumento sea de tema político o por la ambientación del libro en las primeras décadas en la ciudad de Shanghai, siento que hay algo que le falta para que pueda entrar en la cúspide del canon literario. Los personajes son entrañables. Recordemos a Tchen y su estremecimiento agónico antes de clavar el cuchillo en una de sus víctimas. El gesto final de Katow es conmovedor. Condenado a morir, cede su pastilla de cianuro a dos jóvenes chinos condenados a ser quemados vivos. Kyo es el centro de la acción y el personaje sobre el que ronda toda la novela, junto a su padre y su amada M;ay. El barón de Clappique es un vividor que sólo piensa en su propio beneficio, y como podemos ver, es el responsable de que hagan detener a Kyo porque se entretiene jugando en el casino en vez de avisarlo.

 

La novela está basada en un hecho real que tuvo lugar en Schanghai en 1927, del Partido Comunista chino y su aliado, el Kuomintang, contra “los Señores de la Guerra”, que eran autócratas militares que gobernaban una China dividida por las potencias occidentales, que hacían sus negocios en el país. El personaje de Kyo está inspirado en parte por quien dirigió esta revolución, Chou-En-Lai. Pero no murió sino que se unió a Mao y lo acompañó en la Gran Marcha y sería su lugartemniente durante el resto de sus días. La novela no sólo tiene una lectura ideológica o política, sino una vital. Se trata de una tragedia clásica en la que el lector asiste a la gran moralidad de los personajes, que alcanzan la condición humana con su muerte y sus ideas Asistimos con sorpresa a la muerte de Tchen, que se hace estallar junto con una bomba para matar a Chang Kai Shek. Todos los personajes que aparecen en la novela encarnan un ideal absoluto, la perfección a la que todos aspiramos. Lo cierto es que el libro es de una concisión soberbia, con pocas descripciones y diálogos. Se trata de una visualidad cinematográfica que sólo John Dos Passos en sus mejores relatos alcanzaría a igualar. Cada personaje destella inteligencia, pero esto no resta verosimilitud al argumento. Los héroes de Malraux son siempre derrotados. Al terminar de leer el libro siento un sabor agridulce. Algo me dice que los personajes están insertados en las situaciones, y que no tienen un carácter propio de personajes de tres dimensiones. Es sólo mi opinión. Hay libros para el olvido y libros para el recuerdo. La lectura de éste me ha sido grata, y creo que no olvidaré a sus protagonistas.

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