Obra crítica

Todo gran escritor lleva dentro de sí un gran crítico. De esta forma, los grandes escritores eran los grandes críticos de su época. Véase el caso de T.S Eliot o del mismo Borges. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Cortázar fue uno de los grandes escritores del siglo XX. Durante sus casi setenta años de vida destacó ante todo por la prosa límpida y clara que caracteriza a prácticamente todos los autores hispanoamericanos. En Rayuela llega al súmmum y la excelencia de la literatura. Su obra crítica no se queda atrás. Con una cultura que llega a ser infinita, Cortázar se adhiere a las tesis del surrealismo de André Breton. Esto incluye una defensa de los sueños y del psicoanálisis de Freud. Hay autores por los que Cortázar siente predilección. Uno de ellos es Rimbaud. El autor de una temporada en el infierno escribe frases tan lapidarias como las siguientes: “la verdadera vida está ausente. No somos en el mundo.” “Yo soy el otro”. “Lo que no sabemos es tal vez terrible”. Cortázar también está impresionado por el existencialismo de Sartre. Muy influenciado por su obra de teatro, las moscas, define a la literatura como un juego extraliterario, que tiene como función llegar a captar la esencia del hombre. El esteticismo queda fuera del estudio de la obra de Cortázar. Asistimos a lo largo de las páginas como reseña obras de toda clase de autores. El existencialismo de Kierkegaard, que vio en el sacrificio de Abraham el origen de todo acto de fe para con Dios; la belleza de Rilke, que puede destruirnos, pues todo ángel es terrible; la novela policiaca con Eden Philpotts y sus rojos Redmayne. Cortázar también deja claro que ha leído la novela negra de Chandler y Hammett. También declara su admiración por la filosofía de Hegel, que acaso descifró el misterio del universo con sus tríadas que superan la contradicción.

Hay dos autores en los que Cortázar se detiene para explicarlos minuciosamente. Son dos autores que él tradujo: se trata de Keats y Poe. De Keats analiza tal vez su mejor poema, oda a una urna griega. Todo lector tiene en mente los últimos versos del poema. La belleza es verdad, y la verdad belleza. Keats compuso esta maravilla cuando apenas contaba veinte años. El poema es una búsqueda del instante, captado por los griegos en un trozo de urna. Shelley alabó esta composición. Byron fue más crítico. Keats moriría poco después. Su fama inmortal llegaría años después de su muerte.

Edgar Allan Poe tuvo una vida tormentosa. Se casó con su prima Virginia Clemm que tan sólo tenía trece años. Murió víctima del alcoholismo en una sala de un hospital de Baltimore, con delirios y alucinaciones. La literatura actual es inconcebible sin Poe y sin Whitman. Ha dejado a la posteridad obras eternas como el foso y el péndulo, cuyo final Stevenson criticaba; William Wilson, un relato acerca del doble que sería el germen de el retrato de Dorian Gray y del Jekyll y Mr Hyde de Stevenson. Ligeia era el relato que él consideraba el mejor de toda su producción.

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