Tratado de ateología

Este es un libro para ateos, o mejor dicho, una guía, compuesto por uno de los ateos más famosos de la actualidad. Michel Onfray es un digno sucesor de ateos tan reputados como Christopher Hitchens, pero ejerce su función en el país de la libertad, Francia. El libro es en esencia una crítica voraz y aguda de las tres grandes religiones monoteístas. El autor conoce en profundidad el tema, ya que cita textos bíblicos o del Corán con conocimiento de causa. Parece que el Dios de los judíos no es tan misericordioso ni bueno como lo intentan hacer ver desde la óptica cristiana. Se trata de un Dios vengativo, colérico y belicoso. El mandamiento bíblico “no matarás” parece que hace referencia tan sólo a los judíos, pues Yahvé ordena al pueblo de Israel que destruya a los egipcios y a los filisteos. En el cristianismo tenemos el caso de Jesucristo, que predica el amor por los enemigos, pero que sin embargo condena a los fariseos y escribas y les dice que terminarán en la gehenna. Las contradicciones de los libros religiosos son evidentes. Muy poca gente sabe que el delito por el que se condenó a Jesús a muerte, es decir, proclamarse rey de los judíos, estaba castigado con la lapidación, no con la cruxifición. El Corán dice que el que mata a un hombre mata a todos los hombres, pero esto no parece convencer a los terroristas del 11-S, que creen que al inmolarse matando infieles irán al paraíso donde les esperan las huríes, mujeres vírgenes al servicio del hombre. Ante todo esto, Onfray predica un mundo realmente ateo, pues considera que Dios aún sigue muy vivo en las conciencias y en las sociedades occidentales. Como buen ateo, Onfray es materialista y niega la inmortalidad personal. No cree en la vida del más allá, sino que defiende que tenemos que vivir y gozar de la vida terrenal, la única que poseemos. El cielo y el infierno son ficciones religiosas para asustar a los que no creen. Muy influenciado por el pensamiento de Nietzsche, tal vez el primer ateo real, Onfray sostiene que las religiones inculcan el odio al cuerpo, a la materia, a la ciencia, a la mujer, a la libertad, al conocimiento. El caso más claro de este odio a esta vida es san Pablo. Jesús no condenaba el matrimonio. San Pablo condena a la mujer, a los homosexuales, a los adúlteros, a los borrachos, que no alcanzarán el reino de Dios. ¿Qué clase de Dios misericordioso puede condenar a gente inocente por su sexualidad?

 

El ateísmo es un movimiento relativamente reciente. En Francia en el siglo XVIII el barón d´Holbach fue su máximo representante. En Escocia está Hume, el iniciador de la destrucción de la metafísica. Luego vendrá Kant, que niega la posibilidad del conocimiento metafísico, pero que afirma a través de la razón práctica la inmortalidad, Dios y la libertad. Onfray considera que Kant es el continuador de la moral cristiana, pero de forma laica. Será el siglo XIX con pensadores como Schopenhauer y Nietzsche el que dará el impulso al inicio del verdadero ateísmo.

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