El libro negro

En este bello libro Papini nos presenta una serie de personajes, algunos históricos, otros ficticios, con los que su protagonista, Gog, se entrevista. La cultura de Papini es ilimitada. Asistimos al encuentro de Molotov, que hace una defensa del régimen comunista. También se ocupa de Dalí, cuya excentricidad se pone de manifiesto en las páginas del libro. Otro famoso personaje que visita Gog es Picasso. Éste se describe a si mismo como un artista sin lujos ni pretensiones. Pero esto es sólo un pequeño ejemplo de lo que nos espera. Hay un científico que quiere resucitar la materia y convertirlo todo en espíritu, tal y como era el estado primigenio de Adán. Esta filosofía tiene cierta relación con la que profesaba Thomas Hardy, que sostenía que todo lo inorgánico iría tomando conciencia en el universo conforme el ser humano fuese evolucionando. Hay reseñas de Paul Valéry, aquel escritor francés que se citaba con Mallarmé y que tradujo el Eureka de Poe. También hay que citar una idea de Kafka sobre un cuento que dejó inacabado. Un hombre se marcha de su casa de viaje y deja a su mujer y su casa durante dos meses. Con ansias, el hombre desea volver. Finalmente llega el día del regreso y se encuentra con todo tal y como lo había dejado, salvo por un pequeño detalle. Su mujer es otra. Tiene los ojos azules cuando su mujer los tenía negros. No obstante esta nueva mujer conoce a fondo la vida de su marido y no tiene lagunas de memoria en cuanto a recuerdos compartidos. Ahí finaliza el relato de Kafka, siempre mágico y conmovedor. Otro relato digno de reseñar es el de Robert Browning. Un joven asiste a la muerte de su padre por parte de la Iglesia. Se supone que la Inquisición lo ha ordenado ejecutar. El joven decide vengarse. Bueno y santo, es ordenado sacerdote. El tiempo pasa y el Papa lo nombra obispo. Más tarde le nombran cardenal de la santa iglesia católica. Por último pasan los años y deciden nombrarlo Papa de Roma. En ese instante planea ejecutar su venganza diciendo que Jesucristo era un bastardo y que Dios no existe sino que es una mera invención humana. Cuando va a realizar este acto, algo divino se apodera de él y empieza a llorar, aclamando a Dios y a toda la creación.

 

 

Papini fue un gran intelectual. En palabras de Borges, si alguien en este siglo se puede comparar a Proteo, ese es Giovanni Papini. Se interesó por todas las ramas del conocimiento, en especial las humanidades. Compuso monografías sobre Schopenhauer y Berkeley. Primeramente ateo, se convirtió al catolicismo en sus años de madurez. Creyente fervoroso, Papini defendía la doctrina de que al final de los tiempos, el amor infinito de Dios y su misericordia se apiadará de todos los condenados, cerrará el infierno y redimirá a todos los pecadores. Orígenes defendió esta tesis ya en el siglo II. Según él, llegará la apocatástasis, en la que Dios se convertirá en todas las cosas y perdonará incluso a los demonios.

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