Adiós a la verdad

En este pequeño ensayo de Gianni Vattimo se estudia el concepto de verdad en las sociedades postmodernas. El autor, representante del pensamiento débil, es un férreo defensor de las posturas postmodernas. El concepto de verdad como algo objetivo, eterno, inmutable se extinguió en el siglo XIX con las tesis de Nietzsche. La verdad es para el pensador alemán sólo un modo subjetivo de creencia, un valor como otro cualquiera. Heidegger, pensador que Vattimo ha traducido al italiano, opina que la verdad va unida al concepto de ser. Pero el ser no existe en la filosofía de Heidegger, sino que acontece. Ereignis, cuya traducción es suceso, es el término alemán originario. Vattimo bebe de fuentes del siglo XX sobre todo. Lyotard, Heidegger, Rorty, Habermas, son sólo algunos de los filósofos que han influido en el pensador italiano. También la filosofía marxista, con los ejemplos de Adorno y Horkheimer. Para Adorno la dialéctica tiene dos sentidos esenciales: totalidad y reapropiación. No vemos lo verdadero porque no vemos el todo. Hegel dijo que la verdad es el todo, con todas sus contradicciones superadas. Brecht sostuvo que la verdad siempre es concreta. Así, la ideología es falsa conciencia porque es parcial, como la propia alienación es parcialidad. Adorno llega a afirmar que el todo es lo falso (Minima moralia, pág 48) Esta es la razón instrumental de la dialéctica que triunfó después de la Segunda Guerra Mundial. Asimismo Vattimo se acuerda de la tradición fenomenológica de Husserl, ese maestro de la conciencia trascendental. Hölderlin ha dicho que el hombre está inexorablemente solo en el universo. Pero también dejó escrito que “el hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.” ¿Cabe la posibilidad de creer en Dios en el siglo XXI? Dios es amor, según las escrituras. Pero Vattimo sostiene que sólo un Dios relativista puede salvarnos. La noción de un Demiurgo hacedor y ordenador de este universo nuestro ha quedado sepultada en el olvido desde la Ilustración.  Kant, que salvó a Dios para salvar su teoría moral, acabó con todos los argumentos posibles de la demostración de un Ser Supremo. Y la ciencia, ¿qué tiene que decir a todo esto? Ya sentenció Heidegger que la ciencia no piensa. Así que los científicos nada tienen que decir sobre ética o moral o sobre religión. Ambas esferas están separadas. ¿Por qué seguimos votando a los políticos aunque sabemos que nos mienten y que son corruptos? El caso de la guerra de Irak, con George Bush declarando la guerra porque supuestamente había armas de destrucción masiva en ese país es una muestra del concepto de postverdad. La verdad no es una adecuación del ente con la cosa, como la definían los escolásticos, sino una cuestión subjetiva. Nietzsche ha dicho que no existen hechos, sólo interpretaciones, y esta aserción es también una interpretación. Hegel escribe que el Estado es la realización de la idea moral, que en el Estado se desenvuelve el espíritu del mundo y que Dios se manifiesta a través de las distintas épocas. Tal vez Dios ya se ha encarnado y el fin de la historia de Fukuyama se ha cumplido con la sociedad capitalista y las democracias occidentales.

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