El misterio de los gemelos siameses

La novela policiaca ha sido siempre maltratada por la literatura. Siempre se la ha visto como un género subalterno, de segunda clase. Sin embargo grandes escritores han creado obras maestras del género policiaco. En 1841 se inauguró el género de la mano de Edgar Allan Poe, con su novela los crímenes de la calle Morgue. Dupin es así el primer detective de la historia de la literatura. Luego vendrán Sherlock Holmes, el detective más célebre creado por Arthur Conan Doyle. Su amistad con Watson ha quedado como una prueba de las relaciones más famosas de la literatura. Con posterioridad vendría Chesterton y sus sagas del padre Brown, en un Londres que se sabe mágico. Según Borges, Chesterton es superior a Poe en el arte policial. Ya en el siglo XX, tenemos buenos autores en la novela policiaca. Uno de ellos, tal vez el más famoso, es S.S van Dine. El otro, autor de la obra que voy a reseñar, es Ellery Queen. Como buen norteamericano, el thriller y el suspense se deducen de sus novelas. Es ésta una de sus mejores novelas. En ella el detective Ellery Queen, junto con su padre, detective de la policía de Nueva York, se ven obligados a pernoctar en una casa debido a un incendio que los rodea. Una vez llegan a la casa, son recibidos por un extraño doctor llamado Xavier. Allí están la mujer y una serie de estrambóticos personajes, a cada cual más raro. Al día siguiente, cuando las llamas rodean la casa en la que se encuentran, el doctor es asesinado. Como buena obra de ficción, Ellery Queen plantea bien los términos del problema. Predominio del cómo sobre el quién, personajes sospechosos del asesinato limitados. En las buenas novelas policiales el asesino es uno de los personajes que aparece desde el principio. En un principio todos son sospechosos. En el escenario del crimen no se ven huellas de lucha, por lo que se deduce que la víctima conocía a su asesino. Le han asesinado con un revolver, de dos disparos. En su mano encuentran una carta de baraja de cartas, en lo que parece ser la única pista que tienen. Ésta parece apuntar a uno de los hermanos siameses que habitan en la casa. La intriga no decae ni en una sola página de la novela. Los sospechosos se van alternando hasta que Ellery Queen llega a la conclusión final. Las llamas han alcanzado la casa y todos se han escondido en la bodega. Allí, entre la desesperación y el desánimo, se da con el asesino. Se trata de la mujer de Xavier, que ya había resultado sospechosa. Todo ha sido una cuestión de celos. La novela termina con la lluvia haciendo su aparición para salvar a los personajes de una muerte segura. Ellery Queen fue uno de los novelistas de novelas policiacas más importantes del siglo XX. No inferior a Anthony  Berkeley o a Nicholas Blake, sino más bien diferente. Era el pseudónimo de dos hermanos que también escribieron guiones para Hollywood.

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