Última y primera humanidad

Es ésta una novela peculiar. Su autor, Olaf Stapledon, está considerado uno de los padres de la ciencia ficción. Se le suele considerar el eslabón entre la obra de Wells y de Arthur C. Clarke, que dijo de esta obra que ningún libro le había impresionado tanto. Influenciado por Wells, Stapledon se distingue de éste en la forma de concebir las historias. Wells mezcla a sus marcianos con personajes humanos reales, de carne y hueso. Stapledon se dedica a contar la historia de la humanidad desde un punto de vista impersonal. No hay personajes en este libro. Borges sostiene que está narrado con la aridez de un manual de historia. Como no puede ser de otro modo, Borges tiene razón. Stapledon acude a disertaciones biológicas y a veces hasta metafísicas para narrar las dieciocho humanidades que han poblado el sistema solar. La Primera Humanidad, la nuestra, nos cuenta la guerra entre Francia e Inglaterra y las muertes que se sucedieron. Luego el mundo se reparte entre Norteamérica y China, las dos superpotencias. Podemos observar como Stapledon predijo lo que en la actualidad está ocurriendo. Después de guerras bacteriológicas, la Primera Humanidad queda anulada y el ser humano se vuelve a desarrollar en la Patagonia. La historia de la humanidad es cíclica, pero no repetitiva. A cada destrucción de una raza, resurgen los temas de siempre en la raza siguiente, pero cada vez con una tecnología más avanzada. La Segunda Humanidad se tiene que enfrentar a la invasión de los marcianos de Marte, que son pequeñas nubes de forma inteligente. Así se siguen las distintas razas hasta que en la Quinta Humanidad un acontecimiento trágico ocurre. La luna se ha salido de su órbita y va a precipitarse en la Tierra por lo que la humanidad se ve forzada a marcharse a Venus. Mediante procesos electrolíticos consiguen generar oxígeno en ese planeta y volver a sobresalir como especie. Pero la vida en Venus se vuelve inhabitable y finalmente la Última Humanidad se tiene que marchar a Neptuno. Esta Humanidad casi alcanza la inmortalidad. Viven un cuarto de millón de años. Se dedican a la práctica del amor y de la compasión, y han conseguido unir las mentes en una supermente colectiva que supone el fin de la individualidad. El final del libro supone el fin de la Humanidad, pues el sol se va a salir de su órbita a causa de la radiación de una estrella, y eso supondrá el fin de la vida. En las bellas páginas del libro encontramos todo tipo de razas; algunas para lo que lo fundamental es la música; otras que han conseguido meter cerebros en torres metálicas; otras para lo que lo único que importa es dominar el cielo mediante el uso de las alas. Leyendo este libro, me ha parecido advertir la influencia filosófica de la teoría de Hegel, que sostiene que el universo es tan sólo una manifestación de la conciencia divina. Esta tesis no es extraña a Stapledon, ya que éste estudió filosofía antes de dedicarse a la literatura.

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