El diablo

Borges decía que Papini podía equipararse a Proteo, por lo prolífico que era el autor. El escritor de obras como Gog, el diablo, de la que trataremos aquí, o el piloto ciego representa una multitud de facetas casi desconocida. En principio ateo y escéptico, en su madurez se convirtió a la fe del catolicismo romano. En el diablo se habla de las verdaderas razones por las que Lucifer se rebeló contra su creador, así como la posibilidad de que en el final de los tiempos el diablo se salve. Según casi todos los padres de la Iglesia, Satanás fue inducido a la rebelión por el pecado de soberbia. Pero hay otra teoría según la cual Dios se habría encarnado aun cuando Adán no hubiese pecado. Esta tesis defendida por Duns Escoto viene a decirnos que Lucifer se rebeló por el deseo de ser él el que se encarnase en la segunda persona de la divinidad y no Cristo. Los ángeles sabían antes de la creación del mundo todo lo que Dios tenía en mente, por lo que Lucifer se pregunta por qué no ha sido él el elegido para la encarnación. Esta tristeza le llevó a la rebelión. Suárez defendía esta hipótesis.

En cuanto a la posible salvación de Satanás en el final de los tiempos, son varias las opiniones que se han vertido al respecto. Orígenes fue el primero en declarar que los demonios volverían a Dios en el fin de los tiempos, cuando tendría lugar la consagración final de todas las cosas, conocida como apocatástasis. Algunos padres siguieron esta teoría, como Gregorio de Nisa y san Jerónimo. La Iglesia católica niega por completo esta visión de las cosas y sostiene que Satanás y sus demonios serán eliminados. En poesía tenemos el ejemplo de Jost van den Vondel, considerado el Shakespeare holandés. En la última escena del cuarto acto de su obra Lucifer (1654) los coros angélicos le piden a Dios el perdón del Rebelde. Y el arcángel Rafael se une en esa súplica. “Perdona; en Tu misericordia, perdona al que quiere poner sobre su cabeza la corona de las coronas.”

Llegamos al romanticismo y Vigny compone en 1824 Eloa, donde imagina que una mujer, por amor al maldito, accede a vivir con él en el infierno. Más tarde Vigny pensó en escribir una continuación de Eloa, una salvación de Satanás, y nos han quedado fragmentos en sus diarios de cómo sería este final. Dios pronuncia estas palabras: “Has sido castigado en el tiempo; has sufrido mucho porque fuiste el ángel del mal. Pero amaste, una vez. Entra en tu eternidad, El mal ya no existe”. También Víctor Hugo hace que Dios perdone a Satanás en su poema de vejez El fin de Satanás. En el ámbito filosófico tenemos la visión de Rosmini, que aprueba y justifica la opinión de su amigo Cavour y dice: “si bien los condenados ya no pueden tener esperanza de redención en un mediador o enviado, no ha de aceptarse sin embargo como necesaria la consecuencia de que a Dios le sea imposible sacar, por su absoluta omnipotencia, las almas del infierno.”

Papini quería creer en el perdón de Dios hacia todas sus criaturas, incluida el diablo. Un padre misericordioso no puede permitir que las almas de los condenados sufran en un infierno por toda la eternidad. No hace falta decir que coincido con Papini en su visión de la divinidad.

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