La decadencia de Occidente

Como el descubrimiento de Montaigne, como las plácidas lecturas aristotélicas, como los inigualables ensayos de Stevenson, el lector se sentirá conmovedoramente fascinado con la lectura de la decadencia de Occidente, libro capital de Oswald Spengler. Filósofo, historiador, matemático, puso todo su empeño en realizar una obra definitiva. Así es. Este libro es un estudio de la ciencia de la historia y de su futuro. En él se reflexiona sobre la morfología de las culturas. Schopenhauer desdeñaba la historia y la consideraba el pesado y largo sueño de la humanidad. De Quincey creía que se trataba de una disciplina infinita, ya que la ingente cantidad de hechos históricos pueden juntarse, mezclarse y separarse de infinitos modos. Spengler está muy influenciado por el pensamiento de Goethe y su visión de la naturaleza vivificante, ya que representa el proceso del devenir frente a lo devenido y muerto. El principio de causalidad explica la naturaleza y las ciencias naturales. El principio del sino explica las épocas históricas. El autor cree que las culturas siguen un ciclo vital de nacimiento, expansión, decadencia y muerte, como los organismos vivos. Acaso cree que Occidente está llegando a su punto y final del proceso histórico.

Las formas del entendimiento kantianas están muertas para el estudio de la historia y del devenir. Sólo sirven para estudiar las naturalezas mecánicas, el número ya petrificado. Frente a los grandes sistemas explicativos de la naturaleza de Kant y Aristóteles, Spengler opone la intuición de Platón y Goethe. Spengler, cuya tesis doctoral versaba sobre Heráclito, ve en el devenir, en el panta rei, el sentido del mundo. Opone el producir frente a lo producido. Toda ley mata el pensamiento y lo inmoviliza, fija reglas y corta el proceso cósmico, que es cambiante como el agua. El alma egipcia, el alma babilónica, el alma fáustica son algunas de las culturas analizadas en el libro. El espacio se contrapone al tiempo, sucesión sin fin. El espacio fija las cosas con la extensión. El tiempo es verdaderamente histórico pues explica los hechos, pero no en su relación de causalidad, sino como hechos temporales. El alma se opone al mundo, podemos decir que Spengler defiende un idealismo a su manera, frente al rudo y crudo materialismo imperante del siglo XIX.

La decadencia de Occidente es un libro clásico, en el que parece que el autor consigue su objetivo: fijar la filosofía de la historia y presentir el futuro de Occidente. Libro de muy grata lectura, el ávido lector se siente conmovido inmediatamente por sus mágicas páginas. Historia, matemáticas, filosofía, religión, todos esas temáticas son dominadas por Spengler con inmejorable maestría. Puede que Spengler tuviera razón al sostener que Occidente también llegaría a su fin. Tal vez en nuestros tiempos estemos asistiendo a la lenta y cruda agonía de la civilización occidental y europea. Prologado por Ortega y Gasset, no es un libro muy leído entre la élite intelectual, pero sus ecos han llegado a todo el siglo XX.

La filosofía ha legado a la historia autores e ideas memorables: Platón, Aristóteles, Plotino, Spinoza, Leibniz, Kant, Hegel. La obra de Spengler es una de las que merece figurar en el olimpo de esos inmortales pensadores.

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