En el libro de Enoch se narran historias que los libros canónicos de la Biblia no tratan. Uno de los temas más interesantes que la Biblia trata sólo de refilón es la causa por la cual Dios envió el Diluvio a la Tierra. La Biblia habla de gigantes, que son denominados Nephilim. ¿De dónde vinieron estos gigantes? El libro de Enoch lo explica. En el principio había doscientos ángeles que eran los Vigilantes de la humanidad. Estos ángeles vieron la belleza de las mujeres y sintieron deseos de mantener relaciones sexuales con ellas (esto ya viola la ley divina, ya que un ángel es inmaterial, no tiene cuerpo y no puede sentir ese tipo de deseo carnal). Entonces descendieron, tomaron a las mujeres de los hombres y tuvieron descendencia con ellas. Para ello se materializaron en cuerpos. Estos hijos no eran seres humanos normales, sino gigantes, conocidos como Nephilim, que crecían sin control y lo destruían todo. El Diluvio fue enviado por su causa. Aparte de la transgresión sexual, estos ángeles enseñaron a los humanos un conocimiento de los Cielos que nos estaba prohibido, como armas de guerra y las leyes de los astros. Por esa rebelión, Dios los castigó y están encadenados a la espera del Juicio Final. Increíblemente se supoene que el Tártaro de los griegos es donde se hallan estos ángeles. Uno de esos ángeles que descendió a la Tierra tiene el nombre de Sariel, pero a diferencia del resto, al ver el pecado que habían cometido y su degradación, no participó. Se volvió, se puso de rodillas y suplicó con arrepentimiento el perdón divino. Dios, justo pero también misericordioso, lo escuchó y lo perdonó. Enoch, en su viaje por los distintos Cielos, lo vio y dijo que Sariel fue restaurado y ocupa uno de los puestos más cerca del trono de Dios. Su misión es guiar a los que están extraviados pero aún pueden volver al camino de la rectitud y la justicia de Dios. Vela por los desamparados y perdidos y los guía de vuelta a Dios
Granada, a 2 de noviembre de 2026