Célebre soneto XLIII de Pierre de Ronsard a Helena
Quand vous serez bien vieille, au soir, à la chandelle,
Assise auprès du feu, dévidant et filant,
Direz, chantant mes vers, en vous émerveillant :
Ronsard me célébrait du temps que j’étais belle.
Lors, vous n’aurez servante oyant telle nouvelle,
Déjà sous le labeur à demi sommeillant,
Qui au bruit de mon nom ne s’aille réveillant,
Bénissant votre nom de louange immortelle.
Je serai sous la terre et fantôme sans os :
Par les ombres myrteux je prendrai mon repos :
Vous serez au foyer une vieille accroupie,
Regrettant mon amour et votre fier dédain.
Vivez, si m’en croyez, n’attendez à demain :
Cueillez dès aujourd’hui les roses de la vie.
Traducción del poeta mexicano Eduardo Lizalde
Cuando seas ya muy vieja, de noche, ante una vela,
sentada junto al fuego, hilando y devanando,
dirás, maravillada y entonando mis versos:
“Ronsard me celebró cuando era yo muy bella.”
Cuando no tengas sierva, que al oír tales nuevas
suspensa su labor, y a medias dormitando,
se despertara oyendo de Ronsard el poema
bendiciendo tu nombre de alabanza inmortal,
yo estaré bajo tierra y, fantasma sin huesos,
sombreado por los mirtos, tomaré mi reposo.
Tú serás ante el fuego una vieja encorvada
recordando mi amor y tus furiosos desdenes.
Vive, si has de creerme, no esperes a mañana
y corta desde ahora las rosas de la vida.
Granada, a 22 de marzo de 2026