Julio César

   Los años 100 a.C y 44 a.C son el intervalo de la vida y muerte de Julio César, cónsul y militar romano que ha pasado a la historia por conquistar la Galia y por extender los dominios de Roma hasta prácticamente la totalidad de la Europa geográfica actual, así como por haber formado el primer triunvirato con Craso y Pompeyo para controlar la República. César llegó a acumular tanto poder en su persona que fue visto como una amenaza para la propia Roma, por lo que se organizó un complot para asesinarlo. Son los famosos Idus de marzo. La República romana estaba ya al borde del colapso tras las guerras civiles de Mario y Sila, que acumularon también un poder prácticamente absoluto. Como personaje histórico, César es famoso por derrotar a Vercingétorix y someter a toda la Galia. En sus escritos nos habla de las costumbres religiosas de este pueblo, con la idea de la transmigración del alma que defendían los druidas. Tal vez su frase más conocida sea alea jacta est, traducida popularmente como “la suerte está echada”. Se dice que César pronunció estas palabras justo antes de cruzar el Rubicón, con lo que significaba que no había marcha atrás en su enfrentamiento con Pompeyo. En la batalla de Farsalia derrotó a este. El destino y la irrevocabilidad de las acciones y del pasado comportan un férreo determinismo. Los romanos creían en el fatum o el hado, y pensaban que todo estaba sometido por la necesidad de los astros. Si atendemos a las fuentes de Plutarco, César habría dicho en griego «Ἀνερρίφθω κύβος», [anerrífthō kýbos], “que se lance un dado”, parafraseando la frase del comediógrafo Menandro, a quien César prefería sobre Terencio. Es Suetonio el que nos ha transcrito la frase en latín. En torno a la batalla de Farsalia, cabe apuntar una nota curiosa a nivel histórico y literario. En la obra Farsalia de Lucano, en el primer libro, verso 128, se lee:  «Victrix causa diis placuit, sed victa Catoni» («La causa victoriosa agradó a los dioses, pero la vencida a Catón»). Catón sabía que Pompeyo perdería, pero se mantuvo firme frente a César, porque según él, Pompeyo representaba la armonía y el equilibrio de la República frente a la tiranía de César. El significado de la frase ha sido puesto en alza como la persona que se mantiene íntegra en sus principios frente al éxito material, como aquel que lucha por sus ideales pese a que el destino favorece a los poderosos. También representa la idea de que un único hombre puede tener razón frente al resto de los hombres y del universo. También han pasado a la historia las palabras finales que César pronunció junto antes de su muerte: Καὶ σὺ τέκνονKai sy, teknon? (en griego: ‘¿tú también, hijo mío?’) En latín traducido como: Tu quoque, Brute, filii mi!. César fue amante de Cleopatra, a la que llevó a Roma y la faraona estuvo en la Ciudad Eterna cuando tuvo lugar el asesinato de César.

    César marcó el inicio del final de la República, pues tras el segundo triunvirato entre Marco Antonio, Lépido y Augusto, la República romana se disolvió y empezó el Imperio, que también se conoce como principado. 

   César, como hombre, fue un tiranicida. Se calcula que en todas sus campañas exterminó a más de seis millones de personas. Shakespeare le dedicó una obra de teatro inmortal. César se convirtió en amenaza al sobrepasar los poderes del Senado, que actuaba de contrapeso. Es lógico que un personaje con tanto poder en sus manos se llegase a corromper. Algunos emperadores posteriores llegaron a creerse dioses, como Calígula. Nerón prendió fuego a Roma en un ataque de locura. César fue magnificado como un dios, pues tras Augusto todos los emperadores romanos eran ensalzados como tales. Vespasiano, en su último aliento, dice: “parece que me estoy convirtiendo en un dios”

   El Imperio Romano sobrevivió durante varios siglos, hasta el 476. El imperio bizantino duró hasta la caída de Constantinopla por los turcos otomanos en 1453. En esos casi mil años se forjaría Europa, a partir de la coronación de Carlomagno en la navidad del año 800 por el papa León III. Los francos eran continuadores de los romanos, y se produjo la traslatio imperii. Del Sacro Imperio Romano, de Francia, el poder orbitaría hacia Alemania, gestándose el Sacro Imperio Romano Germánico.

    En cuanto al personaje de César, la literatura le ha concedido un recuerdo inmortal. Aparte de la tragedia de Shakespeare, aparece como un personaje en la Divina Comedia de Dante, en el Limbo, junto a Eneas y Héctor. Bernard Shaw escribió una obra de teatro fantástica titulada César y Cleopatra. En el siglo XX, mi amado Borges le dedicó un poema en su libro los conjurados de 1985, así como lo menciona en su cuento la trama de su libro El hacedor. En cuanto al cine, la película Cleopatra de 1963 destaca por la soberbia interpretación de César a cargo de Rex Harrison, así como la de Richard Burton en el papel de Marco Antonio.

     He dejado de lado muchos puntos de la vida de César, muchas anécdotas y alguna que otra frase famosa como veni, vidi, vici. Quien quiera saber más sobre César puede acudir a los estudios de Mommsen o a la historia de Roma de Kovaliov.

    César es un ejemplo digno de estudio en cuanto a la acumulación de poder y la corrupción y degeneración a la que este nos lleva. En esta sección de personajes históricos analizaré a Maquiavelo, que descifró el lado oscuro de la mente humana y los mecanismos y entresijos para llegar al poder y mantenerse en él. Su epígono británico, Thomas Hobbes, también hace un análisis que merece un comentario detallado.

Granada, a 7 de marzo de 2026.

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