Alejandro Magno

Hijo de Filipo II de Macedonia, Alejandro Magno está considerado uno de los mejores militares, sino el mejor, de la historia. Su imperio se extendió hasta las fronteras de la India, donde los griegos tomaron contacto con los gimnosofistas hindúes. Conquistó el imperio persa de Darío, consumando así la venganza que los griegos ansiaban tras siglos de invasiones y dominación persa. Alejandro no perdió ninguna batalla en vida. Educado por el sabio entre sabios, Aristóteles, su formación con el filósofo de Estagira lo llevó a la prudencia, la templanza y la magnanimidad. Acostumbraba a respetar y tolerar las creencias y costumbres de las regiones que conquistaba, y a veces directamente a asumirlas y a mezclarlas con las suyas propias. En Egipto quedó maravillado y rindió culto al dios Amón, siendo nombrado faraón en Menfis en el 332 a.C. Fundó la famosa ciudad de Alejandría. Cuando entró en Tebas, ordenó que no derruyeran la casa de Píndaro, autor que exclamó la frase enigmática y verdadera de que Skias onar anthropos (el hombre es el sueño de una sombra) en su Pítica VIII, 95. Horacio volvería a repetir esta idea pero en un latín más sencillo: pulvis et umbra sumus (somos polvo y sombra) en sus Odas, IV, 7. Su aprendizaje con Aristóteles le llevó a aprender a Homero de memoria, y se dice que dormía con un ejemplar de la Ilíada cada noche, junto a su espada.

Como genio militar, sus victorias son incuestionables. Las batallas de Issos (333 a.C) y Gaugamela (331 a.C) fueron las más decisivas en su conquista del imperio persa.

Es famosa su anécdota con el filósofo Diógenes de Sínope, que vivía en un tonel, fuera de toda norma y convención social, llevando una vida de extrema pobreza, viviendo como un vagabundo. Diógenes era cínico y llevaba una lámpara encendida durante el día diciendo que estaba buscando hombres honestos. Cuando Alejandro se le acercó y le dijo que le pidiese lo que más desease, Diógenes le respondió que se apartase, pues le estaba tapando el sol.

Alejandro murió en Babilonia en el 323 a.C en el palacio de Nabucodonosor II. No se sabe con exactitud la causa de su muerte. Se cree que pudo deberse a la fiebre del Nilo o a una recaída de la malaria que había contraído en 336 a.C. En 1865, Émile Littre, en su libro La Verité sur la mort d´Alexandre le Grand afirma que murió de un mal tratamiento de una crisis de paludismo. Con su muerte, el imperio se disgregó y se dividió entre los diádocos: la dinastía Tolemaica se asentó en Egipto, la Antigónida se quedó con Grecia y Macedonia y la Seleúcida, con la zona de Siria y el Oriente Próximo, se expandió hacia Asia.

Plutarco dice que Alejandro nació el mismo día que tuvo lugar el incendio del templo de Artemisa en Éfeso por Eróstrato (este personaje es muy actual ya que es una metáfora de persona que comete un acto criminal con el fin de hacerse famosa). Alejandro Magno murió a la corta edad de 33 años. Su influencia en Roma, y por extensión, en Occidente, no tiene parangón. En la cultura popular, el grupo de heavy metal británico Iron Maiden le dedicó una canción titulada Alexander the Great, con la que se cierra el disco Somewhere in time.

Granada, a 6 de marzo de 2026.

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