En este 28 de febrero, día de Andalucía, publico una breve reseña sobre los tres últimos libros que he leído. Prometo ser lo más conciso y breve que me sea posible, aunque eso me sea difícil dada la complejidad de la realidad, de la naturaleza humana y de la comprensión e interiorización de lo leído.
El primer libro se trata de la nueva Jerusalén de Chesterton. El libro narra el viaje que realizó Chesterton en el año 1919 a Tierra Santa, los países que visitó hasta llegar allí (entre los que se encuentran Francia y Egipto) hasta llegar a Jerusalén, donde Chesterton predice que la Nueva Jerusalén bíblica ya se encuentra en la Jerusalén terrenal. El libro es un buen ensayo histórico sobre la defensa del cristianismo frente al Islam y al judaísmo, así como una magnífica reflexión acerca de cómo Europa fue el bastión del cristianismo frente a los ataques de los turcos, la lucha de los cruzados por conquistar Tierra Santa y la terrible derrota de Hattin frente a Saladino y una breve reflexión sobre los grandes literatos ingleses que tenían una ideología cristiana (véase Shakespeare, Spenser, Milton o Chaucer, padre de la literatura inglesa). Como siempre, Chesterton derrocha ingenio, ironía, humor, inteligencia y elegancia. Se trata de un libro muy ameno para adentrarse en la ingente obra del polifacético Chesterton, que tocó tantos palillos.
El segundo libro tiene por título sobre literatura y arte del genio portugués Fernando Pessoa. Si hay una tríada de autores en la literatura lusitana, Pessoa es sin duda uno de los tres integrantes, junto a Camoens y Eça de Queirós. Estos artículos de crítica literaria deslumbran por sus opiniones acertadas sobre literatura portuguesa y sobre todo inglesa. Pessoa había estudiado inglés de niño en un internado y dominaba el idioma a la perfección, al punto de traducir a algunos clásicos ingleses al portugués. Conoce a Shelley, a Keats, a Milton, a Byron, a Browning, a Arnold, a Tennyson, a Milton y al bardo de Avon. También muestra un conocimiento profundo de la literatura clásica francesa, así como de la hispánica. Hace reflexiones acerca de las diferencias entre el hombre y la mujer desde una óptica psicoanalítica freudiana, aunque también conoce la obra de Jung. Define al genio como aquel que tiene intuiciones y a partir de ellas las aplica según su inteligencia. El genio es intuitivo. (También Schopenhauer habla de la superioridad del conocimiento intuitivo sobre el conceptual y el racional) De todo el libro recordaré su análisis de un poema portugués en el que se dice que una hoja cae mientras que el alma sube. En portugués caer se dice tomber, como en francés. Desconozco la etimología de la palabra, pero por asociación de ideas la relaciono con nuestra palabra tumba. La bella metáfora describe que cuando la hoja cae, como en el otoño, cuando el cuerpo cae en la tumba, el alma sube y se reintegra en los Cielos.
El último libro se titula teatro irlandés y son tres obras de teatro de autores irlandeses del siglo XX: Yeats, Synge y O´Casey. De las tres obras la más reseñable es la de Yeats. Estos dramas tratan de la crisis que vivía Irlanda en la época previa a su independencia y de la mentalidad católica que ha regido la isla desde que fue evangelizada. La obra de Yeats, ambientada en la Edad Media, trata la mentalidad medieval de la ira de Dios y de los males y sufrimientos de los hombres por los pecados cometidos. La idea de las brujas, de la magia, del Infierno, que regía en aquellos siglos queda patente y en la obra aparecen tanto ángeles como demonios. Una mujer noble entrega sus bienes para acabar con la hambruna de la población más desfavorecida, obteniendo el favor del Cielo con este gesto. Algunos campesinos, desagradecidos e ingratos, obran contra ella por creer que está obrando falsamente y con el favor del demonio. La obra merece ser leída, debido a su brevedad y a la belleza de algunas de sus frases finales. Se titula la condesa Catalina y se la dedicó al amor imposible de su vida Maud Gonne tras una relación fallida que lo sumió en una profunda depresión. Basada en una leyenda franco-inglesa, subyace detrás el mito de Alcestis de la mitología griega, tratando los temas de la adversidad y la redención. Yeats estudió a Blake y se interesó por el esoterismo. Recibió el Premio Nobel en 1923. Justo dos años después lo recibiría Bernard Shaw. Muy curioso que una isla tan pequeña como Irlanda haya dado tantos hombres de genio (Jonathan Swift, George Berkeley, Oscar Wilde y los mencionados Shaw y Yeats). Las dos obras de Synge y O´Casey pueden ser olvidadas y omitidas sin mayor pérdida.